KING CRIMSON – RED: EL ÚLTIMO VIAJE DE 1974
Hay discos que marcan una época y otros que parecen despedirse de ella. Red, publicado en 1974, pertenece a los dos grupos. Es uno de esos álbumes que, cuando lo vuelves a escuchar después de tantos años, sigue teniendo una fuerza tremenda. Y lo curioso es que detrás de esa música tan poderosa se esconde la historia de una banda que estaba a punto de desaparecer.King Crimson llegaba a 1974 convertido en una máquina extraordinaria. Robert Fripp seguía siendo el cerebro del grupo, pero a su lado tenía una sección rítmica espectacular formada por John Wetton al bajo y Bill Bruford a la batería. Aquello tenía poco que ver con el progresivo más elegante y académico que por entonces triunfaba. King Crimson sonaba cada vez más oscuro, pesado y agresivo.
Y eso se nota desde el primer segundo de Red.
La gira de 1974 fue fundamental para entender lo que ocurrió después. La banda recorrió Estados Unidos y Canadá tocando un repertorio que mezclaba temas de Larks' Tongues in Aspic y Starless and Bible Black, además de largas improvisaciones que podían cambiar completamente de una noche a otra.
Para los amantes de los bootlegs, aquella gira es una auténtica mina.
Hay grabaciones de diferentes conciertos y algunas tienen un valor especial. Una de ellas es la de Providence, el 30 de junio de 1974. De aquella actuación salió precisamente la improvisación que terminaría apareciendo en Red con el nombre de “Providence”. Escuchar el concierto completo permite entender de dónde salió aquella pieza y hasta qué punto King Crimson podía llevar una improvisación hacia terrenos completamente inesperados.
Al día siguiente, el 1 de julio, llegó otro momento histórico: el concierto de Central Park, Nueva York. Sería una de las últimas actuaciones de aquella formación en Estados Unidos. El repertorio incluía piezas como “Exiles”, “Easy Money”, “Fracture”, “Starless”, “The Talking Drum” o “Larks' Tongues in Aspic Part II”.
Lo interesante de estas grabaciones es que no estamos escuchando simplemente versiones en directo de canciones conocidas. Estamos escuchando a una banda que todavía estaba buscando hacia dónde ir.
Y entonces llegó el estudio.
Las sesiones de Red comenzaron en julio de 1974, poco después de terminar aquella gira. Pero la situación interna de King Crimson no era precisamente tranquila. David Cross, cuyo violín había sido tan importante en la etapa anterior, estaba prácticamente fuera de la formación. Fripp, Wetton y Bruford estaban llevando al grupo hacia un sonido mucho más contundente.
Además, aparecieron varios músicos invitados, entre ellos Ian McDonald y Mel Collins.
El resultado fue un disco sorprendentemente compacto. Solo cinco temas, pero cada uno con una personalidad muy marcada.
“Red” abre el álbum con ese riff instrumental que parece anunciar que aquí las cosas van a ser diferentes. Es probablemente uno de los momentos más pesados que había grabado King Crimson hasta entonces.
Después llega “Fallen Angel”, mucho más emocional, con una interpretación vocal magnífica de John Wetton. “One More Red Nightmare” vuelve a recuperar la contundencia y demuestra hasta dónde podía llegar aquella combinación de guitarra, bajo y batería.
Y después aparece “Providence”, directamente relacionada con aquella gira que acabamos de mencionar.
Pero todo conduce al último tema.
“Starless”.
Una de las grandes composiciones de King Crimson. Comienza con calma, casi con delicadeza, y poco a poco va creciendo hasta convertirse en una auténtica tormenta instrumental. El bajo de Wetton, la batería de Bruford y la guitarra de Fripp van construyendo una tensión que termina explotando.
Y aquí es donde la historia se vuelve todavía más curiosa.
Mientras Red estaba tomando forma, Robert Fripp estaba pensando en acabar con King Crimson.
No era simplemente una crisis pasajera. Fripp estaba cada vez más interesado en otras inquietudes y finalmente decidió que la banda debía desaparecer. El 24 de septiembre de 1974 anunció la disolución del grupo.
Red todavía no había salido a la venta.
El disco apareció en octubre y se convirtió, sin saberlo nadie en aquel momento, en el último capítulo de aquella etapa de King Crimson.
Y quizá por eso tiene ese carácter tan especial.
No parece un disco de una banda que esté buscando empezar algo nuevo. Parece el disco de una banda que está llevando todo lo que ha aprendido hasta el límite.
Para los coleccionistas, la historia no terminó ahí. Años después comenzaron a aparecer y recuperarse grabaciones de aquella gira, hasta el punto de que hoy podemos reconstruir buena parte de lo que fue aquella etapa. Una de las grandes recopilaciones fue The Road to Red, una monumental caja que reunió sesiones de estudio y numerosos conciertos de 1974.
También se han publicado diferentes ediciones de Red, incluyendo las celebraciones del 40.º y 50.º aniversario, con nuevas mezclas y abundante material en directo.
Y aquí es donde los bootlegs adquieren todo su sentido.
Porque escuchar Red es una cosa, pero escuchar después Providence, Central Park u otros conciertos de aquella gira es otra completamente distinta. De repente empiezas a descubrir cómo funcionaba aquella música sobre un escenario, cómo las canciones podían crecer y cómo las improvisaciones formaban parte esencial del espectáculo.
Aquella formación de King Crimson duró poco, pero dejó una huella enorme.
Fripp, Wetton y Bruford juntos eran una combinación difícil de igualar. Y aunque Red terminó siendo el último disco antes de la desaparición de la banda, también se convirtió con el tiempo en uno de sus trabajos más respetados.
Quizá lo más bonito de toda esta historia es que nosotros conocemos el final, pero ellos no.
Cuando salieron a tocar en 1974 no sabían que algunas de aquellas actuaciones acabarían convertidas décadas después en documentos históricos. Cuando entraron en el estudio tampoco sabían que estaban grabando el último álbum de aquella formación.
Simplemente estaban haciendo música.
Y vaya música.
King Crimson – Red (1974).
Un disco breve, oscuro, poderoso y absolutamente imprescindible. Y si después de escucharlo te apetece saber cómo sonaba aquella maquinaria en directo, busca las grabaciones de la gira de 1974.
Ahí es donde realmente empieza la aventura.
LOS BOOTLEGS Y LAS EDICIONES
Para los coleccionistas, esta época es especialmente interesante porque existe una enorme cantidad de material procedente de aquella gira.
En 2013 apareció The Road to Red, una espectacular caja de 24 discos que reconstruye el camino hasta el álbum. Incluye el disco Red, sesiones de estudio y material en directo de la gira de 1974, con 16 conciertos completos repartidos a lo largo de 20 discos.
Entre los documentos recuperados están Providence y Central Park, además de numerosos conciertos de la gira que permiten comprobar cómo evolucionaba el repertorio noche tras noche.
Y en 2024, con motivo del 50.º aniversario, llegó una nueva edición de Red con nuevas mezclas de Steven Wilson, mezclas elementales de David Singleton, material de las sesiones y grabaciones completas de conciertos de 1974.
La edición incluye además material de USA y varias actuaciones de la gira, entre ellas Nashville, Miami, Felt Forum, San Antonio, Shrine Auditorium y Central Park.
UNA ANÉCDOTA FINAL
Hay algo casi cinematográfico en la historia de Red.
King Crimson termina una gira agotadora. Se decide expulsar a David Cross. Fripp se distancia del proyecto. Entra en escena su interés por la espiritualidad. El grupo se mete en el estudio y graba uno de sus discos más poderosos. Y mientras el álbum está tomando forma, Fripp decide que King Crimson debe desaparecer.
Dos semanas después de la publicación de Red, el grupo ya no existía.
Pero la historia no había terminado.
En 1975 apareció USA, construido a partir de actuaciones de aquella misma etapa, y años después los archivos de la banda permitieron reconstruir con extraordinario detalle aquella gira. Lo que entonces parecían simples cintas de conciertos terminaron convirtiéndose en una de las documentaciones en directo más importantes de la historia del rock progresivo.
BOOTLEG
King Crimson – Live Pennsylvania State University, 1974
Hay conciertos que son mucho más que una simple grabación en directo: son documentos de un momento irrepetible. Este King Crimson – Live at Pennsylvania State University, 1974 nos sitúa en plena etapa más experimental, oscura y poderosa de la banda, con Robert Fripp, John Wetton, Bill Bruford y David Cross llevando el rock progresivo hasta territorios cada vez más extremos.
El repertorio es una auténtica barbaridad. Larks' Tongues in Aspic, Part II, Lament, Exiles, Easy Money y las extensas improvisaciones muestran a un grupo que podía pasar de la precisión absoluta al caos controlado en cuestión de segundos. Pero hay un momento especialmente significativo: Starless.
El tema, que todavía no había llegado a las tiendas y posteriormente, su espíritu quedaría estrechamente ligado a Red, el monumental álbum de 1974 que cerraría esta etapa de King Crimson. Escuchar aquí Starless permite descubrir en directo una composición que ya anticipaba esa evolución hacia un sonido más pesado, sombrío y contundente.
Y es precisamente Fracture, otra de las grandes piezas del repertorio, la que nos coloca prácticamente en la antesala de Red: riffs demoledores, estructuras complejas y una tensión instrumental que anuncia el camino que tomaría Fripp en los meses siguientes.
El resultado es un documento excepcional de aquel King Crimson de 1974, todavía en plena transformación y a punto de entrar en una nueva dimensión. Una banda imprevisible, feroz y técnicamente descomunal que aquí demuestra por qué aquella etapa sigue siendo considerada una de las cumbres absolutas del rock progresivo.
Un viaje sonoro a un King Crimson en estado puro, justo antes de que Red pusiera el broche de oro a una de sus épocas más legendarias.
King Crimson
bass vocals John Wetton
violin and keyboard David Cross
drums Bill Bruford
guitar Robert Fripp
TRACKS
1. The Night Watch.
2. Starless.
3. Easy Money.
4. The Great Deceiver.
5. Lament.
6. Exiles.
7. 21st. Century Schizoid Man.





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