"Is There Anybody Out There?" no es solo otro blog de música; es una expedición arqueológica sonora que desentierra tesoros musicales sepultados por el tiempo y el olvido. Con la pasión de un detective y el corazón de un poeta, el señor X se sumerge en las profundidades de álbumes que, aunque fundamentales, han sido injustamente relegados a las sombras de la historia musical prometiendo sacudir el polvo de esos vinilos olvidados. Cada entrada es una odisea que nos lleva de vuelta al momento en que estos discos vieron la luz, desentrañando las circunstancias que los vieron nacer y el eco que dejaron en el mundo. El blog no se conforma con reseñas superficiales. Aquí, la música se disecciona con el cuidado de un cirujano y se analiza con la minuciosidad de un científico. Pero no te equivoques, no es un ejercicio frío y académico. El señor X inyecta en cada palabra la pasión de un fan y la narrativa cautivadora de un contador de historias. "Is There Anybody Out There?" es más que un nombre; es un grito de guerra, un llamado a todos los amantes de la música a unirse en esta cruzada por redescubrir las joyas perdidas del panorama musical. Es una invitación a abrir los oídos y la mente, a sumergirse en sonidos que quizás pasamos por alto la primera vez, pero que merecen una segunda, tercera y enésima escucha. En un mundo saturado de listas de reproducción algorítmicas y éxitos prefabricados, este blog se erige como un faro para aquellos que buscan algo más profundo, más auténtico. Es un recordatorio de que detrás de cada disco hay una historia esperando ser contada, una pieza del rompecabezas cultural que merece ser encajada. Así que, si alguna vez te has preguntado si hay alguien más ahí fuera que aprecia la música como tú, que busca significado en cada nota y poesía en cada acorde, la respuesta es un rotundo sí. Y ese alguien te está esperando en "Is There Anybody Out There?", listo para embarcarse contigo en un viaje musical que promete ser tan emocionante como revelador.

martes, 13 de octubre de 2026

ESPECIAL OCTUBRE 2026 "Phil Collins – Hello, I Must Be Going!"

Phil Collins – Hello, I Must Be Going!

Cuando Phil Collins dejó de ser una sorpresa para convertirse en una estrella

Hay discos que llegan después de un éxito y parecen condenados a vivir a su sombra. Hello, I Must Be Going!, publicado el 5 de noviembre de 1982, podía haber sido perfectamente uno de ellos. Phil Collins acababa de sorprender a todo el mundo con Face Value, un álbum que había nacido casi de manera accidental, mientras Genesis atravesaba uno de sus periodos de menor actividad y la vida personal del músico se encontraba en plena tormenta. Sin embargo, lo que ocurrió con su segundo disco en solitario fue diferente. Collins ya no era simplemente el batería de Genesis que había descubierto que también podía cantar, ni el músico que había conseguido un inesperado éxito con In the Air Tonight. Ahora sabía que tenía algo que decir por sí mismo y, sobre todo, sabía cómo quería que sonara.

La historia de Hello, I Must Be Going! comienza precisamente en ese momento de transición. Genesis había terminado la gira de Abacab y el grupo se tomó un descanso. Collins aprovechó aquel paréntesis para volver al estudio y continuar desarrollando una carrera paralela que inicialmente nadie sabía muy bien hasta dónde podía llegar. Face Value había sido una experiencia casi terapéutica, pero el segundo álbum ya tenía otro planteamiento. Collins estaba descubriendo que podía trabajar fuera de Genesis sin renunciar a las características que habían definido su forma de hacer música: baterías muy presentes, arreglos cuidadosamente construidos, melodías accesibles y una enorme atención al sonido. El resultado sería un disco menos marcado por la sorpresa que Face Value, pero posiblemente más consciente de lo que Collins quería ser como artista.


A1 I Don't Care Anymore 5:00

A2 I Cannot Believe Its True 5:14

A3 Like China 5:05

A4 Do You Know, Do You Care? 4:57

A5 You Can't Hurry Love 2:50

B1 It Don't Matter To Me 4:12

B2 Thru These Walls 5:02

B3 Don't Let Him Steal Your Heart Away 4:43

B4 The West Side 4:59

B5 Why Can't It Wait Til Morning 3:01

Engineer – Hugh Padgham

Producer – Phil Collins

Producer [Assistant] – Hugh Padgham

La grabación se desarrolló principalmente entre mayo y junio de 1982, utilizando distintos estudios británicos. Parte del trabajo comenzó en Old Croft, en Shalford, donde Collins trabajó con una configuración relativamente sencilla, y posteriormente las canciones fueron creciendo mediante overdubs realizados en The Farm, el estudio de Genesis, y The Townhouse de Londres. Hugh Padgham volvió a ocupar un papel fundamental como ingeniero y colaborador de producción. La relación entre Collins y Padgham era especialmente importante porque ambos estaban contribuyendo a definir una determinada estética sonora que tendría una enorme influencia durante aquella década.

Y aquí está una de las claves para entender el álbum: Collins no necesitaba demostrar que sabía hacer canciones complicadas. Su verdadera habilidad estaba empezando a aparecer en otra parte. Sabía construir canciones que podían parecer sencillas en una primera escucha y, sin embargo, estaban llenas de pequeños detalles. Las baterías, las percusiones, los teclados, los metales y las guitarras ocupaban cada uno su espacio. La producción era limpia, pero no fría. Y, sobre todo, había una personalidad muy reconocible detrás de todo aquello.

El disco comienza con “I Don't Care Anymore”, una de las canciones más agresivas que Collins había grabado hasta entonces. El contraste con la imagen del músico amable y casi tímido que muchos tenían de él era evidente. Aquí aparece enfadado, cansado y desafiante. La batería tiene un papel protagonista y el tema avanza con una contundencia que anticipaba en cierta forma al Collins de los grandes escenarios de los años siguientes. No es una canción pensada para agradar a todo el mundo; precisamente por eso funciona tan bien como apertura.

Después llega “I Cannot Believe It's True”, donde el ambiente cambia y aparece un Collins mucho más cercano al soul y al pop. Los metales aportan una dimensión diferente y ayudan a demostrar que el músico estaba ampliando considerablemente su paleta sonora. La presencia de los Phenix Horns, procedentes de Earth, Wind & Fire, fue fundamental para darle al álbum ese carácter rítmico que aparece en varios momentos. La formación incluía a Don Myrick, Louis Satterfield, Rhamlee Michael Davis y Michael Harris.

“Like China” es otro de los momentos que ayudan a comprender el carácter del álbum. Hay tensión, percusión y una cierta oscuridad que enlaza con la faceta más experimental de Collins. No todo en Hello, I Must Be Going! está construido alrededor de canciones pop inmediatas. El disco también tiene espacio para atmósferas y desarrollos que recuerdan al músico de Genesis y a sus trabajos con Brand X.

Y entonces aparece “Do You Know, Do You Care?”, probablemente una de las canciones más intensas y menos complacientes del álbum. Collins vuelve a utilizar la música como una forma de expresar frustración y desconcierto. La interpretación vocal tiene una tensión que hace que la canción no suene simplemente como otra producción pop de principios de los ochenta. Hay algo más personal detrás de ella.

Pero si hay una canción que cambió definitivamente la historia comercial del álbum fue “You Can't Hurry Love”. La elección podía parecer arriesgada. Collins estaba versionando un clásico de Holland–Dozier–Holland grabado originalmente por The Supremes, y hacerlo después del enorme éxito de Face Value podía interpretarse como una manera demasiado evidente de buscar otro single. Sin embargo, Collins no intentó esconder el carácter soul de la composición. Al contrario, lo convirtió en una celebración de aquella tradición musical que tanto le había influido.

El resultado fue espectacular. El single llegó al número uno en el Reino Unido y alcanzó el número 10 en Estados Unidos. El álbum, por su parte, llegó al número 2 británico y al número 8 estadounidense. Lo interesante es que “You Can't Hurry Love” terminó convirtiéndose en uno de esos casos en los que una versión consigue adquirir vida propia sin borrar el recuerdo del original.

La segunda mitad del álbum empieza con “It Don't Matter to Me”, una canción en la que Collins vuelve a ese terreno de soul y pop que tan bien dominaba. La instrumentación es rica pero nunca parece excesivamente recargada. El bajo de Mo Foster y el trabajo de los demás músicos ayudan a crear una base que permite que Collins se concentre en la interpretación.

Después llega “Thru These Walls”, uno de los temas más curiosos del disco. Tiene una atmósfera nocturna y cierta sensación de voyeurismo que la diferencia claramente de los singles más comerciales. Collins demuestra aquí que seguía interesado en contar historias incómodas y en explorar personajes y situaciones que no necesariamente encajaban con la imagen amable que estaba empezando a adquirir como estrella del pop.

“Don't Let Him Steal Your Heart Away” recupera una dimensión más melódica. Es uno de esos temas que pueden pasar algo desapercibidos al lado de “I Don't Care Anymore” o “You Can't Hurry Love”, pero que ayudan a que el álbum tenga equilibrio. Collins no necesitaba mantener la intensidad durante los cuarenta minutos; sabía cuándo bajar el volumen y dejar que la melodía ocupase el primer plano.

En “The West Side” reaparecen los metales y el componente rítmico. La canción tiene una personalidad muy urbana y permite comprobar hasta qué punto Collins estaba incorporando elementos del soul, el funk y el R&B a su lenguaje. La instrumentación vuelve a ser uno de los grandes atractivos del disco. Collins se encargaba de las voces, batería, percusión, teclados y otros elementos, mientras músicos como Daryl Stuermer, John Giblin, Mo Foster y los Phenix Horns completaban una formación de auténtico lujo.

Y el cierre con “Why Can't It Wait 'Til Morning” es posiblemente el mejor ejemplo de que detrás del éxito comercial había un músico mucho más completo de lo que muchos críticos estaban dispuestos a reconocer. Es una canción pausada, delicada, construida alrededor del piano y la voz, con arreglos de cuerda. Después de todo el movimiento del disco, Collins decide terminar casi en susurros. Las cuerdas fueron grabadas en CBS y los arreglos estuvieron relacionados con Martyn Ford y la Mountain Fjord Orchestra.

También resulta interesante detenerse en la portada. La fotografía de Trevor Key presenta a Collins con una expresión seria y un aspecto bastante diferente del hombre que poco después aparecería en millones de televisores. El título, Hello, I Must Be Going!, procedía de la famosa frase asociada a los Hermanos Marx y tenía ese punto de humor británico que Collins conservó incluso cuando su popularidad empezó a crecer de manera descomunal.

Musicalmente, el álbum representa además un momento muy concreto de la historia del pop británico. Estamos en 1982. El punk ya había cambiado las reglas, el new wave estaba plenamente asentado, los sintetizadores empezaban a dominar las producciones y la música negra estaba teniendo una influencia cada vez mayor sobre el pop. Collins se encontraba precisamente en medio de todos esos mundos. Venía del rock progresivo y de Genesis, había pasado por el jazz-rock de Brand X, admiraba el soul y el R&B y estaba desarrollando un lenguaje propio que podía funcionar perfectamente en la radio.

La producción de Hugh Padgham fue decisiva. La colaboración entre ambos venía de antes y continuaría siendo importante durante los años siguientes. El sonido de batería que Collins y Padgham habían contribuido a desarrollar alrededor de Genesis y Face Value se convertiría en una de las señas de identidad de aquella época. En Hello, I Must Be Going! todavía se escucha ese sonido con una naturalidad que hace que la batería tenga una presencia enorme sin convertirse en un simple efecto de estudio.

Los créditos del álbum muestran además hasta qué punto Collins sabía rodearse de músicos adecuados para cada canción. Daryl Stuermer aportó las guitarras; John Giblin y Mo Foster se repartieron buena parte del trabajo de bajo; los Phenix Horns añadieron los metales y otros músicos participaron en las diferentes capas de la producción. Collins, por su parte, estaba prácticamente en todas partes: voz, batería, percusión, teclados y diferentes elementos adicionales.



GIRA

Con el disco terminado, quedaba una pregunta: ¿cómo llevar aquel material a un escenario? Collins decidió no montar simplemente una banda de acompañamiento. La Hello, I Must Be Going Tour se convirtió en una auténtica presentación de su nueva identidad como artista. La gira comenzó en noviembre de 1982 y recorrió Europa y Norteamérica hasta febrero de 1983. Para aquellos conciertos reunió una banda de nueve músicos que incluía a dos nombres fundamentales de su entorno Genesis: Chester Thompson a la batería y Daryl Stuermer a la guitarra, además de los Phenix Horns.

Y ahí es donde Hello, I Must Be Going! adquiere otra dimensión. En directo, las canciones podían crecer considerablemente. El repertorio no se limitaba al nuevo álbum. Collins recuperó canciones de Face Value, incorporó material de Genesis como “Behind the Lines”, rescató piezas relacionadas con Brand X y, por supuesto, incluyó “You Can't Hurry Love” y “In the Air Tonight”. Los conciertos muestran a un artista que todavía podía permitirse tocar en teatros y recintos relativamente pequeños antes de convertirse en una de las grandes figuras de los estadios.

El repertorio era además muy representativo de aquel momento de su carrera. Abrir con “I Don't Care Anymore” era toda una declaración de intenciones. Después aparecían “Thunder and Lightning”, “I Cannot Believe It's True”, “This Must Be Love”, “Thru These Walls”, “I Missed Again” y “Behind the Lines”. Más adelante llegaban “The Roof Is Leaking”, “Don't Let Him Steal Your Heart Away”, “The West Side”, “If Leaving Me Is Easy” y “In the Air Tonight”. Los bises podían incluir “You Can't Hurry Love”, “It Don't Matter to Me”, “Hand in Hand”, “...And So to F...” y “People Get Ready”.

La presencia de Chester Thompson y Daryl Stuermer era especialmente importante porque conectaba directamente aquella nueva carrera con Genesis. Thompson había sido una pieza fundamental de las giras de Genesis y Stuermer había ocupado también un lugar destacado en el directo del grupo. De alguna manera, Collins estaba creando su propia banda sin cortar completamente el cordón umbilical con Genesis.

La gira también permitió comprobar que Collins no era un fenómeno exclusivamente de estudio. Sus canciones funcionaban delante de un público y podían convivir perfectamente con material de Genesis y con versiones. En diciembre de 1982, por ejemplo, el repertorio interpretado en Estados Unidos mantenía una estructura muy similar a la de los conciertos europeos, con “I Don't Care Anymore” como arranque y “People Get Ready” como uno de los momentos finales.

RESUMEN

Visto desde hoy, Hello, I Must Be Going! ocupa un lugar especialmente interesante dentro de la carrera de Phil Collins. No tiene la sorpresa de Face Value, porque ya sabíamos que Collins podía funcionar como solista. Tampoco tiene todavía la dimensión gigantesca de No Jacket Required, que llegaría en 1985 y convertiría definitivamente su nombre en una marca mundial. Está justamente en medio de esos dos momentos.

Y quizá por eso resulta tan interesante. Es el disco en el que Collins empieza a comprender el tamaño de las posibilidades que tiene delante. Todavía conserva mucho del músico inquieto que había formado parte de Genesis y Brand X, pero al mismo tiempo empieza a aparecer el artista que dominará las listas durante buena parte de los ochenta. Hay soul, rock, pop, funk, arreglos orquestales, grandes baterías y canciones íntimas. Todo cabe dentro del mismo álbum porque Collins estaba empezando a construir un lenguaje que, aunque posteriormente sería mucho más comercial, aquí todavía conserva cierta aspereza.

Además, hay algo muy humano en Hello, I Must Be Going!. Collins no intenta parecer una estrella perfecta. En varias canciones sigue hablando desde la frustración, la ruptura, los celos, la incomunicación y las relaciones que se deterioran. Es un disco que, bajo una producción cada vez más sofisticada, mantiene una cierta sensación de vulnerabilidad. Y esa combinación probablemente sea una de las razones por las que funciona todavía hoy.

Cuando apareció en noviembre de 1982, el álbum confirmó que el éxito de Face Value no había sido un accidente. Alcanzó el número 2 en Reino Unido y el número 8 en Estados Unidos, mientras “You Can't Hurry Love” se convertía en uno de los grandes éxitos de aquella etapa. Pero más allá de las cifras, Hello, I Must Be Going! representa un momento muy concreto: el instante en que Phil Collins dejó de ser simplemente “el batería de Genesis que tiene un disco en solitario” para empezar a convertirse en Phil Collins, artista por derecho propio.

Y eso es lo que hace que volver a escucharlo hoy tenga cierto encanto. Sabemos perfectamente todo lo que vendría después, desde No Jacket Required hasta ...But Seriously, los grandes conciertos, los números uno y aquella presencia constante en la radio y la televisión. Pero en Hello, I Must Be Going! todavía podemos escuchar al músico antes de que todo aquello sucediera. Un Phil Collins que acababa de descubrir que podía caminar solo y que todavía estaba decidiendo hasta dónde quería llegar.

BOOTLEG



Phil Collins – King Biscuit Tower Theater 1982

Este interesante bootleg nos traslada a 1982, una etapa fundamental en la carrera de Phil Collins, cuando comenzaba a consolidar su trayectoria en solitario sin dejar de lado su trabajo como batería y vocalista de Genesis. Tras el éxito de Face Value, Collins se encontraba desarrollando un sonido propio, combinando pop, rock, soul y ciertos matices de rhythm and blues que acabarían definiendo buena parte de su identidad musical.

La grabación, vinculada al conocido programa radiofónico King Biscuit Flower Hour, permite acercarse al Collins de aquellos primeros años en directo, con una voz inconfundible, una interpretación cargada de energía y una propuesta musical que alterna momentos intensos con pasajes más melódicos. Es una época especialmente atractiva para descubrir cómo sus composiciones iban adquiriendo personalidad sobre el escenario, alejándose progresivamente de la sombra de Genesis.

Un documento de interés para los seguidores de Phil Collins, especialmente para quienes disfrutan de su primera etapa en solitario y quieren recuperar el sonido de sus actuaciones a comienzos de los ochenta.

Tracklist:

01 – I Don’t Care Anymore (live)

02 – Thunder And Lightning (live)

03 – I Cannot Believe It’s True (live)

04 – This Must Be Love (live)

05 – Thru These Walls (live)

06 – I Missed Again (live)

07 – Behind The Lines (live)

08 – You Know What I Mean (live)

09 – The Roof Is Leaking (live)

10 – Don’t Let Him Steal Your Heart Away (live)

11 – The West Side (live)

12 – If Leaving Me Is Easy (live)

13 – In The Air Tonight (live)

14 – Like China (live)

15 – It Don’t Matter To Me (live)

16 – And So To F… (live)

COMPARTIR